9 de agosto de 2008

La Canción del Errante

Cuántas veces perdido
con la brújula estropeada
y los ojos ensangrentados
caminé bajo el umbral de mis anhelos

Tantas veces embriagado
desdichado
u ocultando mi furia
tropecé con la hija de Morfeo
pero yo la ignoraba

Cuántas veces alcé mi rostro frente a Dios
mientras los otros lo inclinaban
y no le llamé padre sino viejo inquisidor

Cuántas veces embriagado
me arrastré por el asfalto incierto
en el puerto de la ironía
sin soltar la lágrima de la derrota
y me embarqué con rumbo al exilio

No fue el mundo mi rival
pero traidor me dio la espalda de planeta mórbido
y yo sin querer le escupí mis sarcasmos
cuales saetas de la muerte
en pleno Intestino del Sur

Y acá
en el más recóndito rincón del tiempo perdido
la veo existir por su ventana de película antigua
me sumerjo en los ríos de su tierra – dulce morfina
me lavo de los oídos los últimos preceptos
y me vuelvo viejo.



© Invierno 2008

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