4 de junio de 2009

La Canción de Tu Nombre

La luna no nos prometió el cielo
ni las olas nos cantaban la ópera de los mares
los árboles escasos y moribundos
no nos alegraron la mañana
los amores fueron desamores
los sueños terminaron en catástrofes
hasta que presencié el destello de tus ojos
tu caminar incierto y matutino
o hasta que me embriagué con el licor de tus labios

las mañanas no fueron más grises
los gorriones ya no cantaban sus notas desgarradoras
la música sonaba con compases definidos siglos atrás
tus caderas marcaban el ritmo de mis pasos
y tus besos contaban la cantidad de mis latidos

la luz roja de tus hombros
la sorpresa de tu sonrisa
el amanecer de tu mirada
la sábana de tu piel que me envolvió por fin
y las sílabas de tu nombre omnipresente

Y si pretendemos que el mundo no se detiene a esperarte cuando te vas?
si pretendemos que no toda mi biología se congela en tu presencia?
podríamos mentirle al tiempo y la distancia para evitar su tortura?

te dedico el sol que me despierta cada mañana diciendo tu nombre
te dedico la sinfonía de la creación del mundo
me desvisto de todas mis mentiras y mis pecados
no puedo escapar de tus brazos
no puedo huir de la promesa de tus piernas
ni dejar de dibujar tu rostro en cada muro

eres el anuncio de tiempos más bellos
el claro de luna en cada una de mis noches brumosas
el sueño al que me encadeno sin querer jamás despertar
te dedico todos los amaneceres que quedan en el mundo
y a cada uno de ellos les pongo tu nombre.



Felipe Robles C.
© 15 de Mayo del 2009

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