13 de octubre de 2010

Puerto Menguante

I

Canto en la plaza de la ciudad
una sonata de desconcierto
canto
sobre la mirada de ciertas aves
o sobre las calles que se desvanecen en la bruma
¿qué barco ancla en el puerto menguante?
qué suspiros desembarcan desde mundos paralelos
nubes y lluvias cuales inmigrantes del olvido

un vaso de vino envejece en la taberna
los dados están sobre la mesa
la suerte está echada
juego con el destino que viste con su máscara falaz
yo apuesto las cosas que inspiran a los poetas
y él un pasaje en el barco del alegre Roger

He de ejercer la piratería de los sentimientos
desde el muelle donde canto una tonada de bulevares perdidos
¿qué barco ancla en el puerto menguante?
uno que nadie esperaba
desembarcan las brujas del destino
y una batería de horizontes anhelados

Es esta una noche que dura mil días
los muertos mueren
los hombres duermen
y no quedan más opciones en el puerto menguante
la suerte está echada
jugamos con el destino un juego que no se puede ganar

Puerto Oh Puerto
ni siquiera te percatas
de tus calles que se desvanecen en la bruma
sólo escuchas el canto de uno que izó las velas negras
y el quebranto de los violines en el fondo del mar.

II

Tal vez habré cantado cien veces
una sonata de desconcierto
y desconcertados los hombres
protestan en calles fantasmas
la historia se desvanece
y sólo las mujeres hilvanan pensamientos perjudicados por la bruma
los trenes se pierden en estaciones salitreras
no llegan a puerto las cartas de amor
un pueblo marcha sobre otro
y el tiempo vuelve a pasar
desconsiderado
las estrellas no presagiaron los avatares del desierto
los chacales recolonizaron los valles de antaño
y los balcones de madera sólo presenciaron el transcurso de la muerte.

III

Canto en mi ventana cómplice
una sonata de desconsuelo
canto
sobre todos los suspiros que huyen y rehúyen de mi alma
o sobre las ánimas que se desvanecen en las camas
y las sábanas que anhelan besos extraviados

¿qué barco ancla en el puerto menguante?
uno que carga el contrabando de la perdición
y regalos griegos
uno que habla de doblones y grilletes
pero los poetas izamos las velas negras
hemos de ejercer la piratería de las cosas hermosas
los árboles en medio del desierto
los labios de las mujeres
la invasión de los niños
y el libro de las estrellas que presagian otros puertos

es esta una noche gris como el vuelo de una paloma
Goyeneche anima la fiesta
la suerte está echada
el puerto parece tener un compromiso con la muerte
la gente sólo presencia desde sus balcones el transcurso de la bruma
y oye el quebranto de los violines en el fondo del mar.

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